El emperador Diocleciano

Diocleciano nacido en una familia iliria de bajo estatus social, fue escalando puestos en la jerarquía militar hasta ser el comandante de la caballería del emperador Caro.
Tras la muerte de Caro y de su hijo Numeriano durante campaña en Persia, Diocleciano fue proclamado emperador por el ejército en el 284 y consiguió acceder al trono tras un breve enfrentamiento con Carino, que también era hijo de Caro por lo que su llegada al poder puso fin a la crisis del siglo III.
Diocleciano nombró a Maximiano coemperador, otorgándole así el título de Augusto de occidente en 285 al tiempo que el día 1 de marzo de 293 nombró a Galerio y a Constancio como césares.
Este nuevo régimen, conocido como la tetrarquía, o «gobierno de cuatro», y en donde el gobierno de todo el Imperio se repartía geográficamente entre los cuatro gobernantes.
Diocleciano dirigió campañas militares contra las tribus sármatas e incluso del Danubio (285-90), contra los alamanes (288) y contra todos usurpadores en Egipto (297-98), asegurando las fronteras del imperio y el eliminar pues las amenazas contra su poder.
En el 299 Diocleciano dirigió las negociaciones con el Imperio sasánida, el enemigo tradicional del Imperio romano, consiguiendo una paz duradera y favorable.
Separó y aumentó los servicios militares y civiles que los ciudadanos debían prestar al Imperio y reorganizó las divisiones provinciales creando con ello el gobierno más grande y más burocratizado de la historia de Roma.
Estableció nuevos centros administrativos tanto en Nicomedia, Mediolano, Antioquía y Tréveris, puntos más cercanos a las fronteras de lo que estaba la tradicional capital en Roma.
El crecimiento burocrático y militar, las campañas militares constantes y los proyectos constructivos incrementaron el gasto del estado e hicieron crear una reforma fiscal.
Al menos a partir del año 297 el sistema impositivo fue estandarizado de forma más equitativa y con tipos impositivos en general más altos que los que habían imperado hasta entonces.
Su Edicto sobre Precios Máximos del año 301, cuyo objetivo era poner fin a la inflación mediante el control estatal de los precios, no solo no tuvo éxito, sino que fue contraproducente y rápidamente ignorada.
Además, y aunque fue efectivo mientras Diocleciano estuvo al mando, este sistema de la tetrarquía colapsó en el momento en que este abdicó y supuso una lucha por el poder entre Majencio y Constantino.
La Persecución de Diocleciano que tuvo lugar entre los años 303 y 311 se convertiría en la mayor y más sangrienta persecución oficial del imperio contra los cristianos, pero no logró su objetivo de destruirlos.
A partir del año 324 el cristianismo se convirtió en la religión dominante del Imperio bajo el gobierno de Constantino I el Grande. Sin embargo, a pesar de sus fracasos, las reformas de Diocleciano cambiaron la estructura del gobierno imperial y ayudaron a estabilizarlo económica y militarmente, permitiendo que el Imperio perdurase más de cien años más, cuando había estado a punto de colapsarse pocos años antes.
Enfermo y debilitado, Diocleciano abdicó el 1 de mayo de 305, siendo así el primer emperador romano en dejar voluntariamente su cargo y a partir de ese momento vivió en su palacio en la costa de Dalmacia.
Fuente: https://es.wikipedia.org/wiki/Diocleciano